● La autogestión, es decir, por ejemplo, la capacidad de hacer frente al estrés y de motivarse a sí mismo, así como de establecer y realizar objetivos personales.
● El desarrollo de una conciencia ética y de valores (actitudes) individuales en relación con los seres humanos, las cosas o los objetivos.
● Desarrollar la conciencia de la propia identidad y encajar en los marcos sociales y sociales. Esto incluye, por ejemplo, llegar a comprender el propio papel y la organización de la propia vida en el ámbito de la tensión entre el ámbito laboral y el ocio (palabra clave: equilibrio entre trabajo y vida privada).
